viernes, 3 de febrero de 2012

Desarrollo científico de la terapia de la conducta


El pequeño Albert.

El famoso artículo Conditioned Emotional Reactions (John B. Watson y Rosalie Rayner, 1920) presenta una demostración empírica de lo que llamamos condicionamiento clásico. El experimento fue realizado en la universidad de Johns Hopskins, y es considerado una de las grandes joyas de la literatura psicológica.

Watson y Rayner presentaban al pequeño Albert una rata blanca. Inicialmente este estímulo no provocaba respuesta alguna de ansiedad, sino que, por el contrario, el niño se aproximaba al animal con el fin de acariciarlo. De modo que, en el momento que Albert acariciaba el animal, los investigadores producían un fuerte sonido de campana que dejaba atónito al niño. Al principio, tras el sonido sólo se producía la retirada de la mano y un débil lloriqueo. Fue al cabo de varias presentaciones rata-sonido cuando el bebé comenzó a llorar de manera más evidente. Al pequeño se le presentaban también piezas de juguete con las que podía entretenerse, entre ensayo y ensayo.

Posteriormente, y una vez que la mera presencia de la rata provocaba el llanto, se quiso observar el grado de generalización que se había adquirido. Para ello se presentaron varios estímulos de forma serial, intercalando en algunos casos la rata sola y la rata junto con el sonido en otros. Estos estímulos eran un conejo, un perro, una máscara de papa Noel y un jersey de lana. Se observó que todos acabaron desencadenando la respuesta de lloro por sí mismos.

Lo que estos investigadores llegaron a demostrar es cómo un estímulo inicialmente neutro para Albert, tras ser emparejado con un estímulo incondicionado como es el sonido que por sí mismo produce la respuesta de sobresalto y llanto, llega a producir por sí sólo esta última respuesta. Siendo ésta una respuesta condicionada, ya que es aprendida. Los autores nos muestran que el condicionamiento clásico es algo más que unos cuantos perros babeando ante un sonido o una luz. Sin embargo, la auténtica relevancia del estudio de Watson y Rayner consiste en la demostración de que nuestras fobias y filias pueden estar, y de hecho están, determinadas por nuestro aprendizaje previo.

El año 1920 Watson y su colaboradora Rosalie Rayner informaron acerca de los resultados de un experimento realizado con un bebé de 9 meses, llamado Alberto. En este experimento, se presentaba al niño una rata blanca, la que provocaba en el niño una respuesta de acercamiento, esto es tender la mano hacia la rata. El niño no manifestaba ningún temor como respuesta incondicionada frente a la rata. Luego, al mismo tiempo que Rosalie distraía al niño y le presentaba la ratita, Watson entraba furtivamente a la habitación y golpeaba con un martillo una barra de acero que colgaba del techo. Albert, quien jugaba feliz con la rata, era sobresaltado por el fuerte ruido (EI) que hacia aparecer una respuesta de miedo (RI). Después de unos pocos apareamientos entre rata (EC) y ruido (EI), la sola aparición de la rata hacía que Albert presentara respuestas de miedo. Luego, se presentó una generalización del estímulo, de tal manera que otros estímulos parecidos a la rata blanca (por lo general otros animales blancos tales como conejos y perros e incluso una máscara con barba blanca) también evocaban la respuesta de miedo.

El pequeño Alberto fue la primera persona a la que un psicólogo, de manera experimental, indujo una neurosis experimental, caracterizada por la aparición de una fobia condicionada. La madre retiró a Alberto de la guardería infantil antes de que Watson pudiera experimentar métodos terapéuticos que le "curaran" de su fobia; nunca más se supo qué pasó con el pequeño Albert Hacia 1920 finaliza Watson los experimentos que le sirvieron de base a lo expuesto hasta ahora. Su relación con el pequeño Alberto termina al ser éste adoptado y abandonar el Hospital Harriet Lane. A fines de 1923, la doctora Mary Cover Jones reinicia los experimentos, tratando de encontrar respuesta a nuevos interrogantes (Jones, 1924): ¿Pueden olvidarse, destruirse, las emociones?, ¿mediante qué métodos? Según concluye Watson, el método de mayor éxito para eliminar el miedo es el descondicionamiento (o recondicionamiento), que fue experimentado con Peter, un niño de tres años, inteligente y vivaz, cargado de miedo a numerosos objetos. De las pruebas practicadas se desprende la relativa ineficacia del método del desuso para eliminar las respuestas de miedo, y en cuanto a los otros métodos -el verbal, la aplicación frecuente del estímulo, la socialización- los resultados de los ensayos son poco claros.

En la actualidad y de acuerdo a la APA, los psicólogos deben respetar una serie de directrices éticas muy estrictas, cuya finalidad es la protección de los sujetos de estudio. Estas recomiendan lo siguiente:

- Protección de daños físicos o mentales a los sujetos.

- Derecho de los sujetos a la privacidad con respecto a su comportamiento.

- Seguridad de que la participación sea por completo voluntaria.

- Obligación de informar a los sujetos con anterioridad a su participación en el experimento, sobre la naturaleza de los procedimientos que se emplearán.

lo cual y por obvias razones no ocurrió con el pequeño Albert.



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