jueves, 27 de septiembre de 2012

Quiero preguntarte hoy 8


¡Que tanto pesa tu pasado!

Algo que pasó hace meses, quizás años, todavía te atormenta, se mete en tu vida y no te deja avanzar. Parece que fue ayer, pero no. Esa sensación hace que te quedes pegada al dolor y te pierdas el  vivir la vida libremente. Todo es tratar de aprender a soltar.

Abres el closet  y no sabes qué ponerte.Una parte importante de tu guardarropa está compuesto por prendas que guardas sólo porque te emociona recordar lo que viviste con ella, o porque te lo regaló alguien muy querido o porque era tu prenda favorita hace diez años. ¿Te pasó esto alguna vez? O abres ese cajón lleno de cosas que año tras año guardas sin saber por qué, mientras te prometes que alguno de estos días vas a acomodar todo y regalar lo que no quieres, o romper esas cartas que aunque estén casi amarillas al leerlas te angustien o emocionen.

como mujer , eres más intuitiva y emotiva, vives con mayor intensidad cada situación. Esto hace que muchas veces te quedes enroscada en un extenso dialogo interno y que te sigan angustiando o te den miedo?. Quizás son cosas que te pasaron hace días, meses o hasta años en tu vida “real”, pero para tu mente “emocional” parece que fue ayer o, al menos, así lo vives.

Sumergida en este tumulto de sensaciones y sentimientos, muchas veces te pierdes y quedas pegada al dolor, al conflicto, a la queja, a los miedos. Así, que; te quedan dos caminos. Uno de ellos, es el de recordar lo que no pudo ser, fantasear con lo que no te animaste a vivir, guardar las palabras que crees que no podrás decir aunque te duela el alma no hacerlo. Y hacer de tu vida un armario: guardas las cosas (te sirvan o no) justificándote y muy pocas veces  lo replanteas para cambiarlo.
El segundo camino es aprender a soltar. Si logras hacerlo, no acumulas ni sentimientos,  ni palabras, ni preocupaciones que terminan contaminando tus vínculos, tus proyectos y tu vida. Si decides transitar por este caminado, estos tips pueden ayudarte:

* Trata de pensar las situaciones conflictivas desde otra perspectiva, dale una mirada menos trágica, desdramatízala, a pesar de que sea complicada. Esto te permitirá conectarte con tus recursos, armar una estrategia e intentar vivenciar el conflicto como un aprendizaje.

* Escribe un listado con las cosas más importantes para ti(tu hijo, la escuela, ella o yo?). Esto te ayudara a delimitar tu camino, saber hacia dónde quieres ir. Es una buena fuente de automotivación, que te permitirá transitar el camino y disfrutar más allá de los resultados.

* Intenta delegar. Es cierto nadie puede hacer las cosas como tú  porque cada uno tiene su estilo, su tiempo. Ni mejor ni peor, simplemente, diferente. ¿Alguna vez pensaste de las cosas que te estás perdiendo por estar siempre en todo?

* Acepta tus emociones negativas con la misma naturalidad que vives las positivas. Así como ellas te hacen disfrutar de buenos momentos, te permiten relajarte y dejan buenos recuerdos. El aprender a detectar y manejar las emociones negativas (y no elegir perderte en ellas) te permitirá conocerte, sentirte con más confianza, para poder así resolver el conflicto que produjo esa emoción o  sobrellevarlo con más calma.

* Aprende nuevas herramientas para modificar las emociones que sientes que limitan tu vida. Por ejemplo, si sientes que es la ira o el enojo, haz una lista con las situaciones que te producen este sentimiento no importa que ahí este yo, indaga más sobre esta emoción (cuándo te produce descontrol, cuándo es una simple molestia). Imagínate las situaciones que despiertan tu ira (o haz el ejercicio con la emoción que elijas) y trata de detectar en qué momento pasas de sentir una molestia a un sentimiento fuerte que te desborda. Detecta algún síntoma físico, cosquilleo, sensación de calor interno, sudoración o dolor de estómago que te sirva de límite. Enfoca tu atención en los sentimientos que te despiertan las palabras que te dicen, por ejemplo, desvalorización, burla, desconfianza. Detectarlas te ayudará a evadir  la situación en ese momento, ya sea aclarando lo que sientes frente a esas palabras o saliendo físicamente del lugar. De una u otra forma, el marcar el límite puede ayudarte a evitar el sentimiento negativo que muchas veces tiene que ver con una manera de defenderte, como cuando te sientes invadida, asustada o con miedo.

* Crea el hábito de tomarte al menos 15 minutos por día para relajarte, con una música suave o la que te guste obvio no la mía . Con los ojos cerrados, crea en tu mente una imagen que te de paz, sabiendo que en cualquier momento del día que te sientas complicada, tienes en un rincón de tu mente un espacio creado por ti, donde puedes encontrar la serenidad que buscas.

* Trata de empezar a ejercer tu derecho de decir “no”, a pedir lo que necesitas en las situaciones que creas que son menos comprometidas. Así como tu sientes que lo hacen los demás y lo ves natural, también lo es para ti. Eso te va a permitir vivir con menos culpa, menos exigencia con más libertad.

Suelta lo que no pudo ser, lo que no dijiste. Lo que no te animas es a jugar por ti, remplazar los pensamientos exageradamente negativos por uno más realista que te permitan arriesgarte aunque no todo salga bien. Es aprender a disfrutar de las pequeñas cosas a lo grande.

Comparto plenamente la frase de William Jennings: “El destino no es cuestión de casualidad sino de elecciones. No es algo que haya que esperar, sino algo que hay que salir a buscar”.

¿Qué estás dispuesta a soltar para vivir lo que hace tanto esperas? Feliz cumpleaños no tengas miedo todavía hay buenos aunque sean pura miel. Y también malos sin miel cuestión de encontrarlos sin buscar o elegir sin pensarlo.

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