martes, 19 de junio de 2012


 en la Ibero

El ejercicio se llama “Buen Ciudadano Ibero”, y como parte del mismo, el doctor René Torres Ruiz invitó a la Universidad Iberoamericana al candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto.

Los videos que rápidamente circularon por aquí y por allá mostraron lo que, a juzgar por muchos, era un magnífico ejercicio de expresión libre y soberana de unos jóvenes con alta conciencia cívica.

Será el sereno, pero mi lectura es muy diferente.

Los videos muestran silbidos, pancartas, máscaras, gritos, desorden y lo que parecería una evidencia de repudio generalizado en contra del candidato. Claro: esos videos fueron proporcionados por chavos del “comité de bienvenida” para Peña Nieto.

El mexiquense sabía a lo que iba. Desde el día anterior varios grupos de estudiantes expresaron abiertamente lo que harían: convocaron vía Facebook a un evento paralelo, “Los candidatos a la presidencia en la UIA”, les dieron línea a los asistentes para que protestaran con dureza, y les pidieron que llevaran sus teléfonos y cámaras para documentar todo.

Así pues, llegó la hora, y llegaron los gritos. Los alumnos de la Ibero que gritaban en los pasillos: “¡Cobarde!”, al amparo de la bola, demostraron muy bien el tipo de civismo que han aprendido, un civismo ramplón y oportunista basado en las viejas consignas del PRD: gana el que grita más fuerte.

Una alumna grabó a Peña Nieto con el semblante duro mientras veía con sus escoltas la manera de salir de la universidad. Luego el video fue presumido por todas partes con un guiño de sorna: el verdadero Peña Nieto.

¿Qué esperaban? ¿Que estuvieran gritándole de todo y que les sonriera? ¿En verdad le estaban mostrando, como gritaron, que “la Ibero no te quiere”? Me da una poca de pena decirlo, pero no encuentro ninguna distancia entre esta conducta de los estudiantes de la Ibero y la de las hordas perredistas que se adueñaron de Reforma varios meses.

Me retracto: sí hay diferencias. Los grupos afines a López Obrador que le ayudaron a colapsar la capital para demostrar su poder a lo mejor no tenían más opción: amlo (malo) representaba para ellos, como todavía lo representa para muchos, la única opción de lograr algo, lo que sea.

Pero los alumnos de la ibero se supone que provienen de un sector de la población más privilegiado. Si alguien sabe cómo se mueve el poder y cuáles son las limpiezas y las marranadas en el ejercicio de la influencia, son los chicos de la ibero.

Pero ayer salieron a gritar como pelafustanes, sonriendo a las cámaras como si estuvieran haciendo mucha gracia. Ah, pero a ellos nadie los acarreó, ¿eh? Si alguien de veras se cree eso, tengo una Estatua de la Libertad que les puedo vender a un precio muy económico.

Ya sé que me va a llover por decir esto, pero yo solía pensar que en las universidades estaba la esperanza de México.

He dejado de creer en ello. Lo único que veo es, en vez de la cultura del esfuerzo, la gratificación inmediata, la fama de diez segundos, la gritería descerebrada. Y esa es la élite, el Buen Ciudadano Ibero. Ajá.

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