miércoles, 23 de enero de 2013

Conócete a ti Mismo


APRENDE A DECIR QUE NO

¿Qué ocurre cuando todas tus respuestas son un sí? ¿Realmente te da todo lo mismo? El riesgo de la polaridad extrema en las conductas. Busca el camino más asertivo y disfruta de la vida.
En las personas demasiado tolerantes influye el aprendizaje temprano (de los primeros años de vida) donde muchas veces se enseña a los niños a ser "buenos", prestar sus juguetes siempre a los demás aunque sea aquel que recién le regalaron, o que sus emociones no son tan importantes como las emociones de su mamá, su papá, la abuelita o los amigos, y así podría seguir la lista.
Aprenden que, para conseguir reconocimiento en sus familias, deben ser “buenos”, entendiendo esto con el significado de anteponer a sus deseos y necesidades, los deseos y necesidades de los demás. Cuando llegan a adultas reconocen su existencia solamente a través de la aprobación de los demás, este reconocimiento se vuelve tan importante para sus vidas que permanentemente tienden a “complacer” a otros (jefes, pareja, amigos, familia), y les permiten a estos “casi todo”, olvidándose de sí mismos con tal de ser aceptados.

La polaridad de las conductas
En la filosofía oriental, la dualidad del universo se expresa a través de un modelo gráfico que se conoce en Occidente como el Yin y el Yang, aquel círculo con la división en forma de S, negro en un lado y blanco en el otro, que representa los dos polos de todo lo existente.
En todas nuestras conductas podemos observar la presencia de las polaridades que, como en los colores, podríamos imaginarlas como un camino donde en un extremo se muestran como muy tenues y casi imperceptibles, en el medio se pasa por diferentes niveles de intensidad hasta llegar al otro extremo del mismo camino en el cual estas mismas conductas se pueden observar en su grado máximo de intensidad.
La intensificación de una polaridad provoca a la opuesta y, por ello, es importante transitar los puntos intermedios de cada polaridad. En este sentido, las personas descriptas actúan generalmente desde una polaridad, la sumisa, al desarrollar una conducta sometida en la cual aceptan incondicionalmente las opiniones, deseos y necesidades de los otros antes que las propias.
En el otro extremo, la otra polaridad está representada por las personas que tienen una conducta agresiva. Son aquellas que no toleran ni la más mínima frustración: frente a un "no", se enojan, gritan e inmediatamente reclaman por el respeto de sus derechos. Son aquellas que para lograr sus objetivos no les importa atropellar los derechos de los otros, generalmente no se cuestionan los medios, sino que se proponen lograr sus fines. En medio de estos dos polos aparece lo que se puede denominar el camino por el centro: la “conducta asertiva”.

¿Qué es tener una conducta asertiva?

Es aquella conducta que, alejada de los dos polos anteriores, se caracteriza por apoyarse en sus puntos de vista o exponer sus emociones en forma madura, defender lo que piensa y siente, sin someter sus expresiones a los deseos u opiniones de otros y, para defenderlos, tampoco se vale de una conducta agresiva y violenta para con los demás.

Tips para complacerte a ti mismo

* Priorizar los objetivos propios viviendo el presente sin preocupaciones por el pasado ni por el futuro.

* Decidir sin culpas inadecuadas y miedos innecesarios.

* Respetar lo que pensamos y sentimos.

* Defender nuestras opiniones frente a las opiniones de los demás.

* Colocar nuestra valoración en nosotros mismos, y no en el reconocimiento de los demás.

* Tener en cuenta lo que pensamos, sentimos y queremos priorizándolo éticamente.

* Aprender a amarnos y valorarnos en nuestras virtudes y defectos para así poder amar y valorar a los otros de la misma manera.

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